sábado, 21 de febrero de 2026

Necesito silencio

Holaaaaaaa

Es curioso que el título de esta entrada sea “Necesito silencio” cuando yo soy una de las personas más ruidosas que conozco.

Esta idea llegó a mí ayer. Estaba scrolleando en tiktok y, cuando me di cuenta, ya habían pasado 3 horas… simplemente horrible. En ese momento decidí cambiar de app y jugar mientras escuchaba un video en el televisor. Sin mentirles, en un punto me sentí tan identificada con lo que se estaba diciendo que dejé el teléfono para ponerle toda mi atención.

Luego de verlo completo me sentí rara, como si hubiera sido algo demasiado personal. Dejé el teléfono en cualquier parte, agarré una cobija, la estiré en el patio de mi casa y me quedé 2 horas sentada, mirando las plantas, pensando, sentí el calor del sol y el pasto en mis pies. Después traté de concentrarme solo en mi respiración y poner la mente en blanco, pero fue imposible… todo en mi cabeza, incluso estando sola, era bullicio puro.


Dicho esto, nunca había notado el ruido en todos lados con tanta atención. Y no hablo solo de ruido literal. Cuando estoy en la universidad, en mi casa, con mi familia, con mis amistades o incluso con mi pareja, siento esa interferencia constante: de la calle, de la gente, del entorno; ruido dentro de mi cabeza, ruido al pensar cómo interactuar, qué preguntas hacer, cómo reaccionar...siempre ruido.

Desde que comencé a notarlo, no me ha abandonado. Incluso yo misma me expongo a eso: no puedo cocinar o lavar los platos sin TikTok o un video de fondo.

Hacer el ejercicio de buscar al menos silencio externo por un momento me hizo caer en cuenta de lo dispersa que me encuentro. Es como si le hubiera dado el control de mis acciones a mi cerebro más primitivo, ese que no hace nada y solo guarda energía para sobrevivir; como si mi yo racional ( el que sabe que necesita tiempo y esfuerzo para aprender, que entiende ideas complejas y es capaz de concentrarse por periodos prolongados) se hubiera quedado atrás.

Y de eso precisamente va el video. Habla de muchas cosas, pero también de cómo, de alguna manera, “la capacidad de aburrirse” es súper valiosa y de cómo entrenar al cerebro para no responder a estímulos inmediatos como el teléfono, exponiéndolo a tareas largas para que así logre resolver cosas cada vez más complejas. (Voy a dejar el video aquí por si alguien lo quiere ver).


Ayer en la noche, después de todo eso, continué con mi lectura pendiente. Puede sonar exagerado, pero tuve que dejar el celular apagado, junto con el cargador, metidos en un rincón no visible de mi armario durante 3 horas. Y voilà… sí funcionó. Avancé muchísimo en la lectura y, cuando volví a prender el teléfono, solo quería hablar del libro. Aquí no vamos a satanizar las pantallas ni a decir que fue lo peor que le pudo pasar a nuestra atención sostenida peroooo definitivamente siento que muchas veces el silencio es sano para la mente.

Creo que necesito seguir haciendo eso. Por mi bien. Si se sienten identificados, espero que el video les sirva. Luego, si quieren, me comparten lo que piensan en los comentarios. También si leen esto, pasen tips creativos para desconectarse un ratico de todo lo que sea digital o tecnológico.

Sin más que decir: cuídense, tomen agüita y nos vemos en una próxima entrada.

Bye bye ❤❤

3 comentarios:

  1. jejeje , muchas redes estan diseñadas para el premio inmediato, los videos cortos y por ende se retiene poca informacion , se frustran las personas si las cosas no salen rapido etc
    es bueno volver a lo analogico, pisar pastico y respirar de vez en cuando

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    1. Siii muchas veces todo lo que se consume de manera repetitiva aturde. La reconexión con otros entornos puede traer mucha paz...

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  2. Estoy en la misma cruzada, hay días que no lo logro y otros en que ni tomo el celular, aunque mi batalla es más cuando estoy en casa, porque al salir o estar con amigos no lo uso mucho. Animo que se puede de a poco!

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