"Había una vez una niña, soñadora y pequeñita, tan pequeña como una gota del rocío de la lluvia en la tarde."
"Había una vez un laberinto de hojas, vasto y frondoso, que en realidad era una enredadera de jardín."
"Había una vez un reino en las alturas de un muro… justo encima de un ladrillo."
Hola, holaaaa
Forma inusual de comenzar una entrada, ¿no? Espero que se encuentren bien. Quise empezar hoy de esa manera porque últimamente he visto muchas películas de fantasía y hoy estuve en mi jardín. Me vi "Laberinto" (1986) y "air doll" (2009). La segunda si o si tendrá una entrada en mi blog porque consiguió despertar muchas cosas en mi y afortunadamente la encontré completa en YouTube, si pueden buscarla y verla háganse un favorsote, luego si quieren me cuentan lo que pensaron de la peli en la entrada que haga sobre el tema.
Ahora si a lo que vamos...
De antemano les digo que siento una imaginación inquieta que suele hacerme muchas preguntas de vez en cuando haciendo cualquier actividad muy aleatoria a lo largo del día. Dicho esto, hoy me puse a observar con mucha atención los patrones en las plantas. Por un segundo me puse a pensar: ¿Qué se sentirá ser una flor? Luego di una pequeña caminata y me pregunté: ¿estaremos predispuestos nosotros a adorar lo majestuoso de la naturaleza como si se tratara de una deidad?
Me encanta pensar en ella como una existencia misteriosa en sí misma, sin etiquetas humanas… ni cruel ni amigable. Solo una entidad divina que convive con nuestro ser, que nos acompaña, que observa, que apaga y enciende la vida a su voluntad. Una divinidad que no explica sus decisiones, pero todas cumplen con su papel, con su ciclo.
Me gusta pensar en la naturaleza como una fuerza femenina que no tiene la forma física de ningún ser existente; solo hace parte de todo y de todos. No la asocio a lo femenino por la cuestión de “ser que da la vida en si misma”. Creo que la asocio con la libertad de estar en todos lados… con la voluntad de aquietar, de calmar, de destruir, de arrebatar, de unirse con la sintonía del cosmos y del caos a la vez.
Bueno… después de pensar todo eso me puse a observar las enredaderas trepadoras “uña de gato” que hay en las paredes y la separación que usamos para plantar rosas y bugambilias. Mi imaginación otra vez tocó a la puerta y me pregunté: ¿Qué se sentirá ser aún más pequeña de lo que soy ahora ante la vida? ¿Sería aterrador o tan hermoso como un cuento?
Me imaginé cómo sería atravesar el jardín trepando tallos y subiendo hoja por hoja. Luego: ¿Qué buscaría? ¿Qué encontraría más arriba del muro que para mí en este momento solo es un ladrillo?
No me malentiendan: a lo mejor no es la idea más original. El arte ya ha explorado el concepto, pero creo que ya entiendo cuál es su magia. Nos acostumbramos a ver tantas cosas hermosas todos los días, con tanto agobio, sin tiempo, y cuando menos pensamos se vuelven comunes. Solo parando un poco, la vida trasciende...
La belleza de la existencia se muestra a quien quiere verla, como un abrazo firme, como el “sí” de algo que siempre estuvo ahí, pero esperó pacientemente a que le devolviéramos la mirada, a que le pidiéramos permiso.
Bueno, así termina esta entrada...espero que les hayan gustado las fotos de mi jardín (Y el cameo inesperado de Charlotte).
Bye bye ❤❤
Labyrinth es una de mis películas favoritas! Aunque el final no tanto =') haha. Lindo post, muy animista, y lindas fotos. Y lindo gato xD Me gusta mucho el muro lleno de plantas.
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