¿Alguna vez te haz sentido parte de ningún lugar? Si la respuesta es que si, a lo mejor esta entrada es para ti.
No solo porque es un pensamiento cada vez mas habitual en especial en la gente mas joven, sino también porque es fácil sentirse aislado en un momento donde la expectativa del “podrías hacer mas", "podrías hacerlo mejor", él contenido aspiracional, la sobreinformación y la comparación constante viven arraigados en lo que somos y en lo que consumimos todo el tiempo.
La pregunta puede sonar triste así de entrada; sin embargo ¿y si no es tan fatal como pensamos?
Quizás en ser una persona que simplemente pasa por momentos, lugares y personas sin atarse a nada recae el remedio para nuestra constante necesidad de ser suficientes, de sentirnos satisfechos. A lo mejor el siempre cambiar nos enfrenta con nosotros mismos, al miedo a crecer, a la verdad constante de que el mundo no deja de girar solo porque lo sigamos habitando. Toda la vida creemos que queremos pertenecer, pero ¿y si no es un deseo genuino, sino el repertorio constante de la mas primitiva supervivencia?.
Eso me lleva a pensar en que algunas veces la soledad no es tan mala como parece. Enfrentarse al silencio y al vacío constante puede ser sin duda muy doloroso pero ¿y si detrás de toda la incomodidad existe la posibilidad de escuchar la versión mas honesta de ti sin prejuicio, sin evasión ni opinión externa?. A lo mejor eso falta en todo sentido...escuchar mas y responder menos.
Relacionado a lo ultimo que dije, creo que esto es un poco personal pero siempre que me siento ajena a mi misma vuelvo a un recuerdo muy especifico. Habitar en mi propio mundo es útil algunas veces (puede ser muy desventajoso en otras pero este no es el caso). Ya le di muchas vueltas, pero a lo que quiero llegar es que esas veces que me siento innegablemente sola suelo simplemente mirar a la nada y recordarme sentada en una orilla llena de piedras frente al mar.
Imaginar el mar me hace sentir pequeña, sentir como se mueven las olas y como mantienen el ritmo me hace recordar que mis problemas no son nada comparados a todo lo que existe, lo que cambia y lo que continua su curso. Ver el mar por un momento me hace olvidarme de lo que me duele, de mis errores, de mi historia, de lo que me hace “ ser quien soy”. Por ese pequeño instante no hago parte de ningún lugar y eso me hace sentir libre.
Si llegaste hasta aquí y lees esto:
Espero que te encuentres, que te hables con amor y que, en algún punto, esa sensación de “no pertenecer” se convierta en la excusa perfecta para elegir el lugar donde quieras estar. Haz del mundo y de la gente tu hogar aunque no todo sea para siempre.
Mucho animo y un abrazo donde sea que estés.
Bye bye ❤
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