Hoy te escribo porque llegaste a mi mente. Estás conmigo todo el tiempo, pero pocas veces creo que te he hablado de frente...
Es extraño pensar que solo soy aire, un respiro en medio de todo el plano de la existencia. Aun así, aunque soy como una mota de polvo en medio del caos, quisiera dejar en algún lugar la prueba de que estuve aquí.
Quisiera abrazar con amor a todo aquello que me rodea, a quienes también son aire, aire que impulsa y se siente, como el viento que lleva a las gaviotas.
Querido mundo, nunca te he podido entender... He tratado, de verdad he tratado, pero realmente eres ajeno a todo lo que puedo considerar. Estoy cansada de tu dureza, estoy cansada de actuar como si fuera el centro de algo cuando no lo soy, no quiero tu competencia, estoy cansada de sentir que estoy vacía cuando se que no es así.
Quizás podría ser más "lista", más "astuta". Podría adaptarme a ti sin condiciones y aceptar las cosas que me dices constantemente que no puedo cambiar. Podría tratar de pensar en mí y ajustarme al juego. Podría envolver mi corazón en piedra para resistir a tus carreras y asumir que soy muy pequeña para enfrentarte.
Podría, pero no quiero hacerlo.
Quiero ser una soñadora ingenua, una niña asombrada, una mujer que encuentra en el amor por existir su más firme convicción.
No quiero que arranques la ternura que habita en mi pecho, porque esa ternura es mi motor, mi esperanza y mi aliento. No quiero que me hagas ciega, sorda o muda ante el dolor de otros. No quiero que me enseñes a repetir con mi voz lecciones que no son mías...
Trato de entenderte, siempre he tratado, pero ahora que creo comenzar a entender cómo funcionas, no quiero seguirte la corriente.
¿Por qué para avanzar no puedo pensar en los demás?
¿Por qué tengo que elegir entre comer o ser comida?
Eso no es vivir. No quiero pasar por encima de otros, no quiero que otros pasen por encima de mí... no creo que eso sea necesario, por más que eso es a lo que nos has acostumbrado desde siempre.
Se que hay algo más.
Creo en la libertad, en la conciencia, en el mañana. Creo en la gente, aunque muchas veces la realidad me rompa el corazón y me decepcione. Me voy a aferrar torpemente a creer, porque así soy yo cuando amo. No quiero que me quites eso... déjame con mi esperanza, déjame con la fe que tengo en la bondad que sé que existe en todo.
Déjame ser yo, aunque te enfrente, y déjame cuestionar todo lo que eres y lo que me has enseñado, porque ya estoy aquí...

"Qué palabras tan necesarias. A veces el mundo nos exige endurecernos para 'sobrevivir', pero elegir la ternura y la fe en los demás es el verdadero acto de rebeldía. Gracias por recordarnos que no estamos obligados a seguir una corriente que no nos representa y que es posible habitar este plano desde el amor y la conciencia.
ResponderBorrarAmén y ojala todos quisieramos y ayudaramos mas a otros...creo que es necesario
Borrar